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miércoles, 20 de abril de 2011

LOS PIRATAS DEL IKEA

¿Vais a tener algo de tiempo libre esta Semana Santa? Quizás os apetezca invertirlo en montar algo nuevo con lo que decorar la casa... Hoy os voy a pasar un par de webs que os pueden dar buenas ideas para llevarlas a la práctica.
Os presento a los 'Piratas de Ikea'. ¿Os imagináis ya de qué va ésto?. Cualquiera puede comprar muebles o accesorios de estos grandes almacenes y adaptarlos a su gusto. Después se comparte el resultado final en esta web con una explicación de los pasos a seguir para que otros internautas pueda aplicarlo a su propia casa.

En IKEAHACKERS podemos encontrar diseños de cualquier parte del mundo. Alternativas baratas y, en la mayoría de los casos, fáciles de montar. Yo personalmente me quedo con ésta idea, aunque podéis cotillear por la web:


También tenemos una versión a la española: PIRATAS DE IKEA. "Si eres un fan total de Ikea, pero das una vuelta de tuerca a sus diseños transformándolos, entonces eres un pirata de Ikea. Muéstranos y comparte tus logros", dice Marta Miranda, la creadora de este blog.

En este caso, me quedo con esta mesa:


AQUÍ podéis ver cómo se ha preparado. Dice la creadora que ha gastado unos 70 euros en una mesa que cuesta normalmente unos 300.

PD. Andaros con ojo, que el tema de los piratas no está muy bien visto por la red. ¡Buen puente a todos! Nos leemos estos días...

viernes, 8 de abril de 2011

LA PELEA DE IKEA (II PARTE)

¿Os acordáis de la entrada en la que Alicia y yo discutíamos acerca de nuestras visitas a IKEA? Aquí os lo dejo por si queréis refrescar la memoria: ¿PARA GUSTOS LOS COLORES

Pues resulta evidente que no somos los únicos a los que nos pasa. Ayer nos encontrabamos en un web con un análisis similar y muy divertido. Se trata de la reflexión de Enrique Tellechea en YOROKOBU

EN EL OJO AJENO, LA PELEA DE IKEA

Mi mujer y yo tenemos más o menos comprobado que siempre que vamos a IKEA se ven peleas de parejas. IKEA siempre se estudia como referencia de control de flujos y otras muchas métricas de retail… quizás midan también estas broncas. Si no es así, aquí les regalo varios momentos de la verdad que pueden ser detonantes de una buena bronca española.


1- El momento “no cabe”. “Sí, cariño. Aquí pone que esta habitación tiene 13 metros cuadrados, como la nuestra, pero esta es más grande”. “Pues le falta una pared y por eso no agobia, ¡yo qué se.!” . Y se monta…

2- Si no te movieras tanto con una cama de 1,50 bastaría. Suele derivar en temas mayores “pues bien que te gusta que me mueva a veces”. Y se monta…

3- No doy un paso más. Es cuando un miembro de la pareja se deja caer sobre una silla o sofá y dice: “!Aclárate!, haz lo que quieras que yo te espero aquí.” Y para qué quieres más…”

4- Dile a tu madre que no opine o se vuelve en bus. Y se monta…

5- Quien usa la cocina soy yo, así que déjame a mí decidir. De ahí se pasa rápidamente al tema de roles y quién hace qué en casa. Y se lía…

6- ¿Y donde piensas poner eso? Que es cuando sólo a uno de los dos le da el frenesí moderno y le apetece darle un aire nuevo a la casa. Y se monta una buena sobre el gusto de cada uno.

7- Se sale por ahí, que es un atajo. Mucho ojo con esto. Es como la casilla “de puente a puente y tiro porque me lleva la corriente”, que puedes ir para adelante pero también para atrás. Y se te cae el pelo.

8- Toque con el carro o dar en el talón al cónyuge por tercera vez. Realmente peligroso y doloroso. “¡Perdón, perdón, perdón!”.

9- Te van a oír. “Mira esos las cortinas que están cogiendo, cómo tiene que ser su casa. Mira los pantalones que lleva, no me extraña”.

10- “Déjame que yo puedo”, que suele acabar con escandalera al caer la GINKLF a plomo sobre el carro desde la estantería. “ Te lo había avisado”. “!Y tú, solo tenías que sujetar el carro!”. Y se vuelve a montar…

11- En caja: teníamos que habernos puesto en esa fila, teníamos que habernos puesto en esa fila, teníamos que habernos puesto en esa fila. Los de las cortinas ya han salido y se van a comprar todas las galletas.

12- “No caben 2”. En el parking cuando la JRANFKL, como decía la contraparte, no cabe ni de broma y fuerzas por orgullo. Estás dispuesto a conducir con la nariz pegada al cristal, te cargas el embellecedor del asiento, salta el cenicero lateral y al desistir, ya sin fuerzas, te cae en el pié al apoyarlo en el suelo. “ !Ves, eso por lo del talón de antes!”

13- ( Ya en casa) ¡Sobran piezas! Estos cachondos se han equivocado. (De eso nada. Solo se conoce de un caso en la historia, en Oslo, en que a una mesilla le sobraba uno de los plásticos que se ponen bajo las patas para que no raye el suelo, e IKEA les amuebló la casa entera gratis y a casi medio Oslo). Más vale empezar de nuevo, luego no llores cuando tu armario se caiga a pedazos.

ENLACE

miércoles, 9 de marzo de 2011

UN ORDENADOR ORDENADO CON IKEA

Es inevitable hablar de juventud y emancipación sin hacer referencia al desorden (además de otras guarradas en las que no vamos a entrar. Ya lo siento...). La anarquía se adueña de todo lo que nos rodea: la casa, la habitación o ¡¡¡el escritorio del ordenador!!!. No se vosotros, pero creo que yo sólo he tenido una o dos veces en mi vida la pantalla del PC con una cierta armonía. Y esa situación no me suele durar más de un día...

Por eso, cuando me han mandado esta mañana el enlace, me han sacado una sonrisa. Si hay alguien que sabe cómo organizar el espacio es la empresa sueca IKEA y lo han aprovechado, con ingenio, para que les tengas presentes en el sitio más transitado de la casa (con permiso de la tele y el salón): la pantalla del ordenador.


Por si no lo creeís, aquí os dejo el enlace donde podéis DESCARGAR la aplicación para PC y para MAC, desde la página de IKEA. (se trata de una de las últimas acciones de la marca en Hungría).

Así, puede que resulte más fácil organizar las carpetas. Una vez que coloquemos nuestra EXPEDIT de fondo de pantalla, se asociará cada documento a uno de los diferentes módulos. ¿No os parece buena idea?. Al menos, originalidad le sobra...

Visto en: http://www.ideacreativa.org/

domingo, 27 de febrero de 2011

¿PARA GUSTOS LOS COLORES?, DEBATE

El sábado fuí con Alicia un momento al IKEA porque tenía que mirar un sofá-cama, que será la próxima adquisición para la casa (pero eso ya tendrá su espacio en el blog)... Estos grandes almacenes tienen tantas cosas que lograr poner en evidencia todas las diferencias que entre las personas. En concreto, entre los que en algún momento conviven o tendrán que convivir.

Advertí a Alicia de que la pondría en evidencia en el blog por sus gustos en la decoración. Ella no quiere ser menos y le tengo que dar su espacio. Las señoritas primero:


La casa-bar de Sergio Alonso

La concepción que tiene Sergio de una casa es un tanto rara, se asemeja más a un bar que un lugar de descanso donde se come y se duerme. Esto es fácilmente comprobable; para empezar hay que abrir la nevera. Evidentemente no hay comida, sólo bebida. Con lo grande que es (la nevera) no caben unos tomates o una lechuga, no hay sitio, lo prometo, pero eso sí, guarda 2 Cocacolas (de 2l), una botella de sangría, una de Fanta de limón, otra de cava, otra de vino e innumerables latas de cerveza (todo por si llegan invitados), sin mencionar el ron y los licores que tiene en el mueble del salón.

Por otro lado ir al IKEA con él es una aventura, mientras yo me fijo en cosas como servilletas y platos de colores, Sergio sólo piensa en sofás-cama (por si llegan invitados), estanterías a modo de barra donde apoyar las cervezas (por si llegan invitados), más taburetes (por si llegan invitados), y miles de cosas más que podrían formar parte de la decoración de una taberna. Lo que yo no logro entender es cómo una persona tan ordenada, rectifico, estrictamente ordenada, se atreve a meter a más de 20 personas a la vez en un piso de menos de 60 m2.. Digo lo de estrictamente ordenada porque los cuencos de la cocina deben estar pegados a la pared y separados unos de otros por 1,5cm, y si no… están mal.

Por último diré, que mientras la gente ‘normal’ colecciona sellos, o soldaditos de plomo, Sergio colecciona… tercios de cerveza (cosa que no le cuesta mucho trabajo adquirir) y los tiene por todos los rincones, incluida una barra americana que le hizo construir a su padre (por si llegaban invitados). En fin, ya decía yo que algo peculiar era este hombre y a medida que lo conozco, más me sorprende.




Alicia en la casa de las maravillas

El inicio de mi reflexión no va a ser políticamente correcto, pero que nadie se lo tome a mal. Si hay algo bueno que tienen los perros es esa visión en blanco y negro que tienen. Ir con ellos a IKEA debe ser un remanso de paz, algo que no pasa cuando vas con la novia. Es habitual que te encuentres andando por uno de esos interminables pasillos y notes un tirón en el brazo. Algo brilla por el fondo: servilletas de colores, vidrios tintados… es igual, cualquier cosa que tu consideres escandalosamente llamativa, a ellas les gusta. No sólo eso, en lo que tú no has sido capaz ni de ver el precio, su mente ya lo ha ubicado en un lugar concreto de casa y le han encontrado cualquier utilidad.

Alicia es de las que tira, pero a la vez se contiene. Va lanzando avisos, como suelen hacer las mujeres: “Bua, una cena con platos negros y servilletas amarillas tiene que ser una pasada”, “algún día hay que comprar pajitas de colores”, o “¡Qué bien quedarían esos botes para guardar el perfume!”... Y digo yo, ¿no vienen ya las colonias en sus recipientes?, cómo les gusta complicar las cosas.


Al grito de “¡Ohti que guay!”, tuvo que comprar esto, ahí no pudo contenerse. Este punto enlaza directamente con lo que podría llamarse ‘el síndrome Disney’. Estas películas han hecho mucho daño a nuestra sociedad, introduciendo en algunos cerebros, desde la más tierna infancia, una especie de ‘chip’ que salta cada vez que esa persona se acerca al mueble más hortera que os podáis imaginar. Alicia se justifica: “No es de princesas, es vintage”. Una de esas palabras que sirven para todo. Juzgad vosotros mismos:



Ellas suelen decir: ¡Para gustos los colores!. Por eso han inventado el beige, el bermellón o el turquesa, para intentar llevarse el gusto a su terreno. Pero no lo permitiremos, o sí…