jueves, 19 de agosto de 2010

Tiendas de referencia

¿Cuáles son las tiendas de referencia cuando tienes que independizarte? Poco a poco voy a ir dando mi opinión sobre algunas de ellas. Como Ikea es ya conocida y reconocida por todos, me limito a valorar algunos aspectos de forma general, lo que más me llama la atención.

IKEA: Ese sitio donde un mantel vale más que la mesa.


Creo que Ikea es uno de los pocos sitios donde una mesa vale 5 euros y el mantel que lo cubre, siendo una mierda (con un estilazo, todo hay que decirlo) te sale por 10. A eso se suma unas velas de 8 euros que ves por el camino, cuatro cuchillos a 6 euros... Esa es la clave del negocio. Puede que no necesites nada, pero entras a la tienda y las empiezas a necesitar, algo que se agrava si vas con tu madre: "Pues mira, te vendría bien una tabla para cortar y unas manoplas y unas toallas, ¡fíjate que cubiertos!, también compra unos cojines... etc, etc, etc".

La verdad, es una pasada ir a comprar unos muebles y poder permitirte el gasto porque resulta sangrante la comparación con otras tiendas más especializadas. Además, tienes diseños originales, más aún cuando tienes que montarlo y le das tu toque personal o, lo que es lo mismo, ves que te sobran piezas y que, al final, te has cansado de las instrucciones y lo has hecho como te ha dado la gana. Sin embargo, hay cosas en las que mucha gente no se la juega. En mi caso, con la cocina. Eso son inversiones bastante más importantes y, pese a que Ikea sigue siendo más barato, los precios ya son como para pensarselo dos veces.

Las tiendas son otro punto a tener en cuenta. Hay reclamos por todos lados y resulta bastante fácil perderse por los pasillos si intentas escapar del camino que tienen establecido. Acaba siendo todo un caos organizado. Y lo peor de todo es que la primera vez está bien pasar por todas las exposiciones, pero a la tercera vez, cuando tienes que ir a por algo concreto, empiezas a acordarte de todas las madres y abuelas suecas. Hay un atajo por el que vas directo a la tienda, sin embargo, los mueblos no hay más narices que verlos en las exposiciones tragándote una a una todas las que tengan preparadas.

Toda una filosofía para que, pensando gastar menos, gastes más de lo que tienes o de lo que necesitabas. Un ejemplo de que si pudiesemos comprar todo lo que estuviera a nuestro alcance, no nos cortaríamos un pelo. Un juego capitalista (porque ir a comprar este tipo de cosas resulta incluso divertido), para quienes pensaban que no tenían ni siquiera ficha para participar en la partida. En definitiva, generar un cambio de hábitos para provocar un cambio de mentalidad.

Y después de esto, seguiré yendo al Ikea, las ventajas siguen siendo evidentes, pero sin caer en el engaño de la supuesta "democratización" del acceso a una serie de bienes que antes eran exclusivos de unos pocos y ahora resulta que cualquiera puede conseguirlos.